
Library · 2023
Demasiadas leyes
Herbert Spencer
Demasiadas leyes: Herbert Spencer y los límites de la omnipotencia legislativa
Review
Sequitur ediciones · Madrid, 2023
Hay una convicción que suele sobrevivir a los fracasos de la política: la de que una nueva ley resolverá lo que las anteriores no pudieron resolver. En Demasiadas leyes, Herbert Spencer examina esa confianza con una pregunta incómoda: ¿qué permite suponer que el legislador conoce las necesidades de la sociedad y los medios para satisfacerlas mejor que los propios individuos? Publicado originalmente en 1853, este ensayo conserva una notable capacidad para interpelar a quienes identifican el progreso con la expansión de las atribuciones estatales.
Spencer comienza por una exigencia de humildad. Si las personas se equivocan al administrar sus asuntos, aun cuando conocen de cerca sus circunstancias, mayor prudencia deberían observar al decidir sobre una sociedad cuyos vínculos apenas pueden abarcar. La complejidad de la vida social impone límites al conocimiento del gobernante. Sin embargo, la certeza con que se promueven las intervenciones públicas suele guardar poca relación con la posibilidad de anticipar sus resultados.
El argumento adquiere fuerza mediante ejemplos de la Inglaterra de su tiempo. Spencer describe disposiciones destinadas a mejorar las viviendas obreras que, al encarecer la construcción, terminaban dificultando el acceso a mejores alojamientos. Examina también certificaciones oficiales que ofrecían una apariencia de seguridad sin impedir los peligros que debían prevenir. En esos casos, la distancia entre el propósito declarado y el efecto producido revela el problema central del ensayo: las buenas intenciones del legislador no garantizan la bondad de la legislación.
A esa dificultad se suma otra: los efectos de una norma se extienden mucho más allá de su objeto inmediato. Un impuesto modifica costos, altera decisiones y repercute sobre actividades que parecían ajenas a él. Una exigencia desplaza recursos; una protección favorece determinados negocios a expensas de otros. Spencer obliga así a considerar tanto el beneficio visible de una medida como las oportunidades que su aplicación cancela. Toda intervención debe examinarse dentro de la trama de relaciones que transforma.
Su crítica comprende, además, los incentivos de la administración. La multiplicación de intermediarios diluye responsabilidades, demora decisiones y dificulta la adaptación. Frente a ella, el autor destaca la capacidad de las iniciativas privadas para responder a necesidades cambiantes, corregir errores y ensayar soluciones. La competencia ocupa un lugar decisivo en esa comparación: introduce una presión para mejorar que las instituciones sostenidas por el poder público pueden eludir.
Uno de los pasajes más relevantes vincula la expansión estatal con el descuido de la justicia. El tiempo, los recursos y la atención del gobierno son limitados. Al asumir tareas cada vez más numerosas, puede relegar la protección de las personas, la reparación del daño y el cumplimiento de los contratos. Para Spencer, una justicia accesible y eficaz permitiría afrontar muchos problemas que luego sirven de justificación para nuevas reglamentaciones. La debilidad institucional alimenta, de ese modo, la demanda de intervenciones que vuelven a distraer al Estado de sus deberes esenciales.
El ensayo avanza todavía sobre una consecuencia menos inmediata: la tutela persistente puede debilitar los hábitos de autonomía. La capacidad de resolver dificultades, asociarse y emprender se desarrolla mediante su ejercicio. Cuando el gobierno sustituye sistemáticamente esas prácticas, modifica también las expectativas de los ciudadanos. La cuestión regulatoria alcanza entonces una dimensión cultural: las instituciones contribuyen a formar una sociedad capaz de actuar o acostumbrada a esperar.
La contundencia de Spencer constituye a la vez la virtud y el límite del libro. Su confianza en las soluciones espontáneas lo lleva a formular conclusiones generales que sus ejemplos no siempre bastan para demostrar. Los contrastes entre naciones y algunas categorías propias del pensamiento decimonónico requieren, asimismo, una lectura situada. El valor de la obra reside especialmente en la disciplina intelectual que exige: someter la acción pública al examen de sus consecuencias y reconocer los límites de quienes la ejercen.
Para RegUNDO, Demasiadas leyes ofrece una referencia sustantiva para pensar la calidad regulatoria, la autonomía individual y la seguridad jurídica. Su lectura invita a exigir una justificación rigurosa de cada restricción y a revisar las normas que han perdido su razón de ser. La responsabilidad del legislador comprende también la disposición a corregir, simplificar y derogar. Allí perdura la advertencia de Spencer: una sociedad puede ver obstaculizado su desarrollo por las mismas leyes que prometían favorecerlo.
